Todos sabemos muy bien que el Internet y el Social Media se han integrado en nuestro día a día. Cuando perdemos momentáneamente nuestro teléfono sentimos que parte de nuestras vidas está en juego. Posiblemente alguna vez tuviste un dolor de cabeza por tres días y acudiste a Doctor Google; y por supuesto, nunca falta el video de cómo abrir una puerta sin romperla porque has dejado las llaves dentro.

Pues bien, aquí encontrarás situaciones cotidianas con las cuales te sentirás identificado, no tengo la menor duda.

Situaciones cotidianas con el Social media

  1. Café y Social Media para despertarse: Imposible salir de casa sin actualizar tus fuentes, ya estuviste desconectado por siete horas.
  2. Google es tu médico de cabecera: Advertencia: no apto para hipocondríacos. Me salió una mancha roja en el brazo, me estoy muriendo, seguro tengo cáncer.
  3. El Fin del mundo está cerca: Estás sin internet, no tienes la más mínima idea de qué hacer con tu vida. Ya desconectaste y volviste a conectar el Router cinco veces, solo te queda acostarte en la cama, ver el techo y esperar a que el mundo se destruya lentamente.
  4. Querido Stalker: Me va de maravilla en mi nueva vida, mi perfil lo dice todo. Ahora sí voy a borrar a mi ex, y es aquí cuando descubro que montó una foto con la nueva conquista. Seguro que cada vez que conoces al amor de tu vida, te conviertes en un agente del FBI.
  5. El mal de los Likes: Cada vez que ves un atardecer hermoso, te quedas calculando cuántos likes vale. En cuanto a la fiesta del sábado, así hubiese estado aburridísima, en tu Snapchat eso parecía Proyecto X.
  6. Todo lo que veo lo comparto: ¡Oh, un gato!: Snapchat. Esta comida se ve buenísima: Instagram. Estoy escuchando la nueva canción de Maroon 5: Facebook. La frase del día según Paulo Coelho: Twitter.
  7. Para qué salir de casa si Netflix te lo da todo: El mundo no es un lugar seguro hasta saber qué pasó con Jon Snow.

Adiccion

Aunque todo esto es muy familiar, vale la pena reflexionar sobre qué tanto dependemos de la tecnología, hasta qué punto hemos creado una nueva adicción y sentimos la necesidad de informarle al mundo de lo que hacemos. En definitiva, vale la pena tomarse un día para descansar de la tecnología y hacer algo diferente. Pero ya va, no es necesario que lo publiques.

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