Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook

¿Qué pasó? ¿En qué momento lo perdimos todo? ¿Cuándo fue que dejamos que nuestro feed de Instagram se convirtiera en un álbum horrible de Facebook? Entiéndanlo: Instagram no es Facebook.

Todavía recuerdo aquel Instagram exigente, estético, impecable, lindo. Un “like” era la gloria, porque era la reafirmación de tus gustos por imágenes distintas.

Como todo, al principio cualquier foto era nueva: el amanecer, el atardecer, los pies en la arena, la pizza recién hecha en horno de leña, un niño en una bicicleta. Luego nos dimos cuenta de que debíamos evolucionar, que era hora de hacer fotos innovadoras: un hombre mayor fumando pipa, un camión de frutas, un pescador en su lancha. Los filtros nos dieron la oportunidad de sentirnos fotógrafos. Aparecieron cientos de aplicaciones para editar y embellecer mucho más esos momentos que con tanto trabajo habíamos tratado de encontrar. Estábamos sumergidos en la idea de ser fotógrafos sin siquiera saber lo que es un opturador.

Seguir a alguien no era un juego. La selección era demasiado pensada. De repente te tocaba seguir a un tío porque bueno, el pobre señor estaba entusiasmado, pero al final que no publicada nada, por lo que tu red permanecía incólume. Qué tiempos aquellos.

De pronto todo fue por el caño. Selfies, selfies, selfies. No voy a negar que hay (o hubo) selfies interesantes: la mitad de una cara, o la cara “patas arriba”, pero ya. Con los selfies no hay mucho que inventar. Nació así el “duck face” (o “boquita de pato”), las fotos en bikini sacando la pierna como de concurso barato de belleza, la foto frente al espejo mostrando el vestido de fiesta y ni hablar del anillo de compromiso. Señores entiendan: ESAS FOTOS SON DE FACEBOOK. O mejor dicho, de Snapchat, porque nadie, NADIE, quiere volver a ver eso nunca más en su vida. Si tú quieres guardar el recuerdo, guárdalo en una carpeta en tu computadora que diga “Playa 2016” o “día de compromiso” o “mi sobrina Lucía” o “todos los kilos que perdí y lo musculoso que me veo”, pero dejen de torturarnos. Dejen de hacer esto:

 

Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook
Instagram no es Facebook

Ustedes saben que no los podemos dejar de seguir (bueno yo sí lo hago) porque son amigos, conocidos simpáticos, compañeros de trabajo y hasta familiares, pero se lo pedimos con las manos en forma de plegaria y diciendo “por favor” en todos los idiomas: Instagram no es Facebook… Una vez más: Instagran NO es Facebook… Repitan conmigo: INSTAGRAM NO ES FACEBOOK… ¡Gracias!